YO ESTUVE EN EL ISBILYA

DEL PUPITRE A LA TARIMA

   Entrevista a Carlos Vaquerizo Torres, antiguo alumno de nuestro centro y galardonado en 2005 con el Premio Nacional Adonais de poesía.

     Por Marina Ramírez Alejandre. 2º C de Bachillerato.

¿Qué recuerdos tienes de tus años como alumno en el Isbilya?
Fueron años felices donde hice muy buenos amigos (algunos aún los conservo). Significó que aún creciera con más fuerza mi interés por la literatura, gracias a los profesores y a algún compañero con quien compartía el gusto por leer y escribir. También recuerdo que mi autoestima se fortaleció gracias a mi integración en equipos de fútbol con los nuevos compañeros. En la semana cultural, hoy ya perdida, se realizaban campeonatos deportivos y fue importante para mí: hice nuevas amistades
Imagen tomada de Luz Cultural Magazine.

¿Cuáles eran tus asignaturas y profesores favoritos?
Literatura, claro. No confundir con Lengua. En mis tiempos eran asignaturas distintas. Y Carmen Mejías fue una profesora muy importante para mí. A ella le di a leer mis primeros poemas. Y me dio consejos muy valiosos que aún sigo.
¿Crees que depende de la labor del profesor que los alumnos adoren o detesten una asignatura?
La labor del profesor es importante pero la predisposición del alumno y el contenido de la asignatura, también. Hay asignaturas que me han gustado a pesar del profesor. Y viceversa.
¿Crees que algún profesor de aquella época ha influenciado tu manera de dar clase?
Creo que Carmen Mejías y Ana Candón.
¿Qué diferencias a nivel educativo y social observas entre tu época de alumno y de profesor?
Ahora el esfuerzo no es especialmente importante para aprobar. Se intenta que todo el mundo pueda estudiar cualquier nivel académico independientemente de su valía como alumno, bajando muchísimo las exigencias académicas de cada asignatura.
¿Cómo crees que ha evolucionado la relación profesor-alumno?
"Evolucionado" quizá no sea la palabra correcta. Yo creo que hay involución, es decir, los roles han sufrido transformaciones negativas. El alumno ha ganado derechos pero sus deberes se han flexibilizado. Por ejemplo: para pasar a Bachillerato un alumno de 4º de ESO ya no debe aprobarlo todo. Puede pasar con dos suspensas. Los profesores hemos perdido la imagen de prestigio de antaño. Además, parece que nuestra labor más importante no es enseñar, sino vigilar y tener a buen recaudo a los alumnos mientras sus padres trabajan.
¿Cómo ha cambiado tu visión de los profesores desde que ejerces?
Antes creía que enseñar era repetir unos conocimientos de modo mecánico. Ahora sé que ninguna clase es idéntica a otra. Y que cada día uno aprende a enseñar mejor al aprender de los errores que va cometiendo. El buen uso de las buenas tecnologías es una ayuda con las que antes no se contaba, y también he aprendido que es clave para la automotivación y para motivar a los alumnos enseñar con entusiasmo. El entusiasmo ayuda a hacer más ameno lo que enseñas.

XXXVII Premio Internacional de Poesía "Juan Alcaide"
¿Piensas que las generaciones actuales salen peor o mejor preparadas que antes?
Creo que el buen alumno sale bien preparado en cualquier época, pero hoy día llegan a la meta alumnos más mediocres porque las exigencias son menores.
Actualmente se tiende a infravalorar los estudios humanistas bajo la premisa de que "no sirven para nada". ¿Consideras que este desprecio existía ya cuando tú estudiabas, o crees que esta actitud se ha desarrollado en los últimos años?
La literatura -el arte en general- hace feliz a mucha gente. Hace que la gente aprenda a reflexionar, a afrontar los problemas y temas principales de la vida: el amor, la muerte, la existencia o no de Dios... Yendo directamente a tu pregunta: desgraciadamente hoy, igual que antes (pero hoy quizá más por el continuo desarrollo tecnológico), a las humanidades no se las tiene tan en cuenta como a las ramas científicas por lo general en nuestra sociedad.
¿Cómo fue la experiencia de trabajar con antiguos profesores tuyos?
Extraña y emocionante. Me mimaron mucho. Sobre todo Trini, Emilio Fontanilla y Antonio Buzón. Fue muy cómodo y agradable trabajar con ellos.
¿Alguna anécdota que quieras compartir?
Cuando era alumno, a una profesora de Historia le rellenábamos con teoría los huecos en blanco que habíamos dejado a propósito cuando nos devolvía el examen corregido. Entonces le decíamos que nos había puesto muy poca nota en proporción a todo lo que habíamos escrito. Y resultaba. Por eso ahora relleno con rojo todos los huecos en blanco que encuentro al corregir los exámenes.