CONCURSO LITERARIO

CONCURSO LITERARIO.
Por Mercedes Vega Gallo, 4º A de ESO.

Bienvenidos a la segunda edición de la revista digital del instituto. Esta es la sección de concurso literario y, como todos los años, el instituto hace a los alumnos partícipes de los diferentes concursos y, con ello, de los diversos temas sobre los que tendrán que desenvolverse. Aunque parezca mentira, no solo se trata de mostrar, para algunos, un afán llevado a cabo durante muchos largos años o, incluso para otros, una pasión que acaban de descubrir, sino de buscar caminos y salidas ante retos que querrán superar y darlo todo como apasionados que son de la literatura. Cualquier composición es válida en lo que respecta a creatividad y originalidad, y para estas dos, y si no que se lo cuestionen a su magnífico autor, la de la copia del Principito con un ancho de 3.08 metros abierto, 2.01 de alto y con un número de 128 páginas. De la misma forma, pero en el sentido contrario, un libro tan pequeño como para medir 1×1 mm y que contiene el cuento infantil Old King Cole.
Es por esta razón, y con esto me ayudo para alentar a cualquier persona a participar y hacernos lectores de su intrahistoria mental. Esto ligado a las felicitaciones por parte de todos, sabiendo que el campo de la escritura, aun siendo para nuestros escritores un “Locus Amoenus” de la literatura, supone parte de su tiempo y dedicación.
Personalmente, gran idea la de proponer concursos como este para fomentar este arte y este, aún con mayor relevancia con vistas a este nuevo siglo, el XXI, el cual parece estar rezagado con respecto a siglos anteriores. Esta conclusión derivada con el nacimiento de las nuevas tecnologías: si se quisiera hablar de autores importantes, hablaríamos básicamente de adolescentes adictos al Twitter e Instagram.
¿Por qué se produce esta ausencia de hombres de letras y nuevos talentos?
Enfoquemos la respuesta en su duración pues tan solo llevamos17 años de siglo.  Es muy difícil aún trazar las coordenadas de nuestro nuevo mapa literario, y, sin embargo, las estadísticas que arrojamos hoy en día no son muy alentadoras.
En cuanto a la globalización, este es quizás el factor que se demostrará determinante con el avance de los años. ¿Qué niño lee hoy?, el enorme abanico de información hoy disponible es abrumador: existen videojuegos, películas, series, y además actividades de ocio que poco a poco se han infiltrado en nuestra vida cotidiana dispuestos a extirpar el placer ancestral de la lectura. Hay información, pero no parece haber feedback. Son pocos y muy honrados quienes usan el internet como herramienta de ciencia, arte, etc.
Por el contrario, este siglo otorga inimaginables métodos de realización de sueños, pero ante tantos sueños, cada sueño parece una cosa menor. Publicar en digital es una especie de mérito que está debajo del verdadero: enfrentar la editorial, tener tu libro impreso entre las manos, etc. No encontramos tal espíritu de lucha del escritor ideal del siglo pasado.
Además, ¿qué es el hombre sin adversidades?
Es innegable el hecho de Internet como enorme biblioteca interactiva, un acervo descomunal de información de todo tipo, deportes, modas, pero también de literatura. 
Hablemos, a continuación, de una de las grandes fiestas de la lectura: la Feria del Libro, la que tuvo lugar hace ni más ni menos que un mes. Este año se ha cerrado con un balance “muy positivo” en el que se han superado las expectativas tanto en el volumen de ventas como en la afluencia de público. Las ventas, según los datos facilitados a la organización por los expositores participantes, han crecido una media de un 15 por ciento respecto a la edición pasada, alcanzando un total de facturación de 400,000 euros. Igualmente, la asistencia de público al recinto de la Feria prácticamente se ha duplicado si lo comparamos con años anteriores.
Ahora, y sin más dilación, los proclamados ganadores y sus trabajos de acuerdo a las pautas a seguir.

CONCURSO LITERARIO
        
Reunido el jurado del XXVII Concurso Literario del IES Isbilya, decide conceder los siguientes premios:

PRIMERO Y SEGUNDO DE ESO:

Primer premio: Clara Quero Molina (1º ESO B) por “Josephine March”.
Segundo premio: Irene Lama de la Cuesta (1º ESO B) por “Percy Jackson”.
Tercer premio: Esteban Martínez García (1º ESO B) por “Pablo Motos”.


XXVII Concurso literario Isbilya.
Alumnos de primer y segundo curso de ESO. 
Primer premio: Clara Quero Molina (1º B de ESO).
Por “Retrato de un personaje ficticio” de “Josephine March”.

Uno de mis personajes favoritos de todos los libros que me he leído es Josephine March (Jo). Es del libro Mujercitas, publicado en el año 1868 por Louisa May Alcott. La novela se ambienta en el siglo XIX.

Jo es una chica estadounidense de 15 años. Es alta, morena y con los ojos grises. Tiene una preciosa melena, que normalmente lleva recogida en una trenza o en un moño. Es una persona muy expresiva, esto se refleja en su rostro. Es inquieta, honesta, justa, leal, impaciente, creativa, impulsiva y aventurera. Posee un gran corazón. Es muy sincera, dice todo lo que piensa.

Es un “ratón de biblioteca”. Le apasiona la literatura y la escritura. En su casa, su rincón preferido es una pequeña buhardilla, de la que ha hecho su escondite. Sobre una antigua cocina de latón ha hecho un pequeño escritorio con: manuscritos, libros, papeles y plumas. Pasa tardes enteras leyendo sus libros preferidos, comiendo manzanas y con “Garabato”; un ratón amigo suyo al lado. Es una magnífica escritora. Junto con sus hermanas ha creado un club literario llamado “El Pickwick Club”. Su sueño es poder vivir escribiendo relatos, para volverse independiente y aportar un poco de dinero a su familia, que es un poco pobre. Ha conseguido publicar alguno en un periódico local. También le gusta mucho la equitación.

Se comporta como un chico, porque le parece que ellos son más interesantes que las chicas de su época. Detesta el prototipo de chica perfecta: guapa, refinada, con gracia, y como ella misma diría “cursi”. Es práctica y por eso para ella no es muy importante la estética personal. Un día llegó a ponerse un anticuado sombrero de ala ancha para ir a pasear. Todo el mundo se reía de ella, pero eso le daba igual.

Es un poco torpe y descuidada. Las tareas domésticas no se le dan muy bien. Hay veces que estropea las cosas. ¡De hecho una vez confundió la sal con el azúcar! Cocinar no es una de sus virtudes. Pero cose bien. Es muy generosa, ofrece su ayuda a los demás siempre que puede. Decidió cortarse su melena y venderla, para ayudar a su padre en la Guerra de Secesión. Cuando su hermana Beth cogió la escarlatina, ella le hizo compañía.

Trabaja como dama de compañía para su tía segunda; una señora mayor muy rica con un genio insoportable. A Jo la irrita mucho. Es muy trabajadora.

Jo es muy bromista y es una persona muy divertida. Hace muchas travesuras con su mejor amigo Laurie Laurence (el nieto de un vecino rico).

El principal problema de Jo es su incontrolable genio. Cuando se enfada “estalla” y es capaz de hacer cualquier locura. Por esto muchas veces se ha metido en problemas. Sobre todo con su hermana pequeña, Amy. Ésta es todo lo contrario a Jo. En uno de esos enfados, las dos hermanas empezaron a destruir los bienes más preciados de cada una. En invierno, por accidente, Amy casi murió congelada en un río. Esto le afectó mucho a Jo y cambió en su actitud hacia ella, porque en el fondo ambas hermanas se aprecian y se respetan mutuamente. Poco a poco con la ayuda de su madre, va aprendiendo a dominar su genio. Se va convirtiendo en una muchacha más educada.

Me gusta este personaje porque aunque por fuera Jo parezca una persona brusca e impulsiva, es una persona con una gran sensibilidad y dulzura. También me gusta su modernidad respecto a la época y su pensamiento tan actual. Me divierte cuando se pone en evidencia por esto.

XXVII Concurso literario Isbilya.
Alumnos de primer y segundo curso de ESO.
Segundo premio: Irene Lama de la Cuesta 1º ESO B.
Por “Percy Jackson”.

Percy Jackson es un personaje de ficción que protagoniza la saga de novelas Los héroes del Olimpo del autor Rick Riordan.

Percy es un chico de diecisiete años, con el pelo color moreno, que suele llevar corto y desaliñado. Sus ojos son del color verde mar. Es alto, delgado y de complexión normal, lo que contrasta con su gran fuerza que no aparenta y que procede de su condición de semidiós. Es decir, es hijo de un dios, Poseidón, y una mujer mortal.

Normalmente va vestido con la camiseta del campamento mestizo, donde se reúne en los meses de verano con otros semidioses como él y de donde parten las aventuras que se desarrollan en los libros.

La camiseta tiene un logotipo que caracteriza al campamento, un Pegaso negro, y deja ver, a la altura de su antebrazo derecho el tatuaje de un tridente que lo identifica como hijo de su padre. Además completa su atuendo con sus inseparables pantalones vaqueros y un collar de cuentas de barro que representa sus años en el campamento.

Percy es cariñoso y muy extrovertido aunque se muestra sarcástico y bromistas en no pocas ocasiones, incluso con su novia. Pero por encima de todo destaca por su lealtad que prueba constantemente usando sus poderes de semidiós y dotes de espadachín.

Si hubiera que citar algún defecto suyo, es que es un mal estudiante por culpa de su dislexia y por su TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad).

XXVII Concurso literario Isbilya.
Alumnos de primer y segundo curso de ESO.
Mención honorífica: Esteban Martínez García.            1º ESO B. Por “Pablo Motos”

Pablo Motos es un presentador de televisión español nacido el 31 de agosto de 1965, tiene por tanto 52 años. Pablo es un hombre de estatura baja (1,67 metros) con el pelo moreno y barba pelirroja. Es un hombre muy gracioso porque siempre hace reír a la gente con sus ocurrencias, gestos, muecas y que aparentemente siempre está feliz o por lo menos eso es lo que transmite. Tiene ojos negros y un aspecto peculiar. Además, es una persona muy abierta, es decir, que no tiene vergüenza de hablar con la gente.

Actualmente, Pablo trabaja de presentador en un programa televisivo llamado El Hormiguero, en el que siempre aparece vestido con una camisa blanca de mangas largas y un pantalón vaquero. Yo creo que con esta vestimenta pretende relajar a sus invitados para que las entrevistas sean más fluidas y distintas a las que normalmente se les hace a los personajes famosos.

A simple vista, está muy delgado, pero pienso que cuida su cuerpo en el gimnasio, ya que en algunas de sus entrevistas se atreve a realizar pruebas físicas que requieren estar en un buen estado de forma.

Aunque no lo conozco, parece ser un hombre muy educado y que sabe dirigirse a las personas con respecto. Ha entrevistado a personajes muy variados con distintas profesiones, desde políticos importantes como por ejemplo Miguel Ángel Revilla a humoristas como Carlos Latre, pasando por actores, deportistas y otras personas de actualidad. Con todas ellas ha tenido un carácter amigable y simpático, sin faltar nunca al respeto.

TERCERO Y CUARTO DE ESO:

Primer premio: Macarena Palacios Romero (3º ESO A).
Segundo premio: Manuel Prados Mora (3º ESO A), por “Mi mayor fortuna”.
Mención honorífica: Raquel Angulo Fernández (3º ESO A).

XXVII Concurso literario Isbilya.
Alumnos de tercer y cuarto curso de ESO.
Primer premio: Macarena Palacios Romero (3º ESO A)

Era la quinta vez que miraba aquella habitación, la había acondicionado en el sótano de su casa, con una puerta blindada y las paredes forradas de acero nadie podría arrebatarle su riqueza. Allí pasaba sus mejores ratos y adoraba el momento de irse a dormir y echarle un último vistazo. Su desatendida familia se quedaba en el salón, tres hijos pequeños y una hermosa mujer conformaban el núcleo que le hacía la vida más cómoda, aunque no entendía la felicidad que embargaba a su esposa cuando esos tres pequeños monstruos gritones empezaban a relatar con risas e incoherencias su transcurrir a lo largo del día. Él entonces abandonaba el salón y se dirigía presuroso a lo que era su verdadera felicidad. Contemplar aquel cúmulo de riqueza lo hacía sentir el dueño del mundo. La pureza de los materiales, las piedras preciosas, el brillo fulgoroso de sus diamantes… ¿cómo podían las risas de sus hijos competir con eso?
Aquella noche le costó trabajo conciliar el sueño, solo pensaba en cómo aumentar sus tesoros, tanto lo deseó que cayó en un profundo sueño donde no sabía si lo que ocurría era real o no. Se vió caminando por una inmensidad gris, con un intenso olor a azufre… porque sabía que eso eran cuentos infantiles, pero hubiera jurado que si existía el infierno era así. Siguió caminando y deseando encontrar una puerta por la que salir.
- Si lo sigues deseando lo encontrarás -. Creyó oír esa frase a su espalda y se volvió rápidamente… allí estaba.... todo un señor diablo, aunque físicamente no era como lo pintaban. Vestía un elegante traje negro, corbata discreta y un maletín de buena factura en la mano, pero la mirada ambiciosa y maléfica no lo engañó, se encontraba ante el mismísimo Lucifer y por Dios que aquel encuentro ya procuraría él le diera los beneficios deseados.
- Uy no… no señor, ese no es mi mayor deseo.
- ¿Acaso usted es tan poderoso que me concediera uno de ellos?
- Siempre que tenga algo valioso a cambio tengo el poder suficiente para concederlo.
- Defina usted valioso… ¿una pieza de oro? ¿o diamante que brille sin descanso?
- No… todo eso me sobra, yo solo tengo interés en las almas.
- Uy pues yo tengo una, ¿qué me da por ella?
- Un deseo, ¿cuál es el tuyo?
-Riquezas, oro, piedras preciosas, miles, millones de ellas…
- Pues cuando usted quiera firmamos el contrato.
- ¡Sí hombre! Yo le entrego el alma y me muero, ¿no? Vaya trato.
- No, no, yo haré algo mejor. Te concederé el poder supremo de convertir en oro y piedras preciosas todo lo que tus manos toquen, y cuando de forma natural se produzca tu muerte, tú me entregarás tu alma. Creo que el trato es muy favorable, tú desde este momento tiene ese poder, yo no cobraré lo mío hasta que dentro de muchos años (tú eres muy joven) tú fallezcas. ¿Qué me dices?
Con la mano rápida y ambiciosa estampó su firma en aquel papel…
Se despertó sobresaltado y sudoroso, se dirigió al baño y se miró al espejo. Había tenido una pesadilla y no sabía de donde unos tizones oscuros pintaban su cara, se lavaba con agua fría para quitarse aquello y refrescarse, giró el grifo y el agua no salía, lo que hacía falta ahora averiado, iba a insistir con otro grifo cuando un brillo inesperado le cegó… ¡el grifo era de oro! No se dejó traicionar por los nervios, se dirigió a la ducha y la tocó, en un momento aquel baño hubiera sido la envidia de cualquier jeque Árabe. ¡No había sido un sueño! Su deseo se había cumplido, hizo otra prueba con la lámpara, y allí estaba convertida en una pieza de la mejor colección de orfebrería. Sintió como la felicidad le inundaba cada parte de su cerebro, ahora tendría todo lo que deseaba, pero no se lo diría a su mujer ni a sus hijos, ellos no lo entenderían. Sus tripas le recordaron su condición humana por más que se sintiera un Dios, se haría un buen desayuno y después saldría a pasear, el día estaba espléndido.
Llegó a la cocina donde su esposa ya trajinaba, le pidió el desayuno mientras él se acomodaba el el salón, una bandeja con tostadas calientes untadas con mantequilla y mermelada y un humeante y aromático café le hizo pensar en lo sencillo que es a veces un gran placer, pero mayor fue su sorpresa cuando al tomar la tostada con su mano derecha y dirigiéndola a la boca para darle el mayor de los mordiscos, sintió un dolor tremendo y dos de sus dientes cayeron al plato, lo intentó con el café y más de lo mismo, taza, plato y líquido convertido en una hermosa joya… 25 días duró así. Sin poder comer, sin poder beber, pero eso sí, convirtió su casa en un hermoso museo donde hasta la ropa de sus hijos fueron valiosas piezas de joyería.
Dejó riquezas infinitas y se fue sin una caricia, sin un beso que le hiciera sentir la calidez de la piel humana, tenía miedo de rozar a sus hijos y a su esposa, no fuera a convertirlos también en obras de arte.
La verdadera riqueza del hombre está en su corazón.

XXVII Concurso literario Isbilya.
Alumnos de tercer y cuarto curso de ESO.
Segundo premio: Manuel Prados Mora (3º ESO A)
Por “Mi mayor fortuna”

Soy consciente de que no es la mejor forma para comenzar un relato, no obstante puedo asegurar que, pese a mi escasa experiencia en el hermoso arte de la escritura, la breve y concisa historia que aquí os voy a narrar, me ha abierto las puertas a contemplar la vida desde otra perspectiva totalmente distinta a mis pensamientos originales, pues no todo lo que creemos, resulta ser lo que verdaderamente nos hace felices.
Pues bien, mi nombre es James Ford Seattle y soy un adolescente con diecisiete años. Actualmente resido en Roma, con la única compañía de mi querido cachorro Luke y de mi abuelo, el cual carece de la suficiente energía como para cuidar de un joven como yo, así pues, no os resultará excesivamente complicado deducir que soy huérfano.
Abandoné los estudios hace aproximadamente un año para dedicarme a labores agrícolas, con el único propósito de obtener algo de dinero con el que mantenerme y complacer las necesidades de mi antecesor.
Tras haberos informado brevemente acerca de mí y de mi vida cotidiana, es hora de daros a conocer la historia que me condujo a la situación en la que me encuentro a día de hoy, así como la causa que hizo que mi consideración por las personas y mi conducta, experimentaran un cambio radical.
Tal día como hoy, cinco años atrás, mi familia y yo nos dirigíamos a una casa rural en Huesca, localizada en uno de los recovecos de la majestuosa Sierra de Guara, cuando, de repente, como si de una aparición fantasmagórica se tratara, surgió un coche rojo de la nada, provocando una terrible colisión entre ambos vehículos que originó un trágico accidente en el que fallecieron mis padres y mi hermano Jonny, siendo yo, el único superviviente de aquella historia de terror. Nunca olvidaré esa dichosa matrícula (3467 TFR), que desde aquel día, quedó grabada a fuego en mi mente y corazón.
Varias jornadas más tarde, tras haber sido practicada la autopsia en el cadáver del propietario del coche rojo, se desveló que el contenido de alcohol en sangre superaba con creces los límites permitidos. Al oír semejante noticia, dos lágrimas resbalaron por mi mejilla, pues era el peor dato que me podían proporcionar, considerando la delicada situación en la que me encontraba.
A partir de entonces, tomé una firme decisión en mi vida, la cual consistía en comprometerme a no probar el alcohol bajo ningún concepto, en honor a mi familia. Algo que muy pocos pueden presumir de haber hecho.
Mi vida continuó gracias al apoyo incondicional de mi abuelo, quien me proporcionó compañía, además de un acogedor hogar en el que gozar de mi dolorosa juventud.
Con posterioridad a mi acogida, el día de mi cumpleaños, decidió, a sabiendas de su delicada economía, regalarme un precioso cachorro, al cual apodé Luke, que es un cruce entre Beagle y Cavalier King, siendo éste, otro de los pilares fundamentales que me ayudan en el día a día, principalmente, por el cariño recibido por su parte.
Cuatro años más tarde, en un soleado día de primavera, mi abuelo salió a comprar el periódico como de costumbre, sin embargo, en el trayecto de casa al quiosco, tropezó con una pequeña roca, precipitándose al suelo, causando ésto, un repentino desmayo motivado por un brutal impacto recibido en la cabeza. La ambulancia llegó en el acto y lo trasladó al centro de urgencias más cercano. Cuando me enteré de lo que había sucedido, no dudé un segundo en acudir a visitarlo, permaneciendo allí hasta que afortunadamente se recuperó de su grave traumatismo craneoencefálico. Una vez regresamos al hogar, me dediqué plenamente a él. En cambio, ya no era el mismo de antes, pues había perdido parte de movilidad y lucidez.
Es así como debido al estado en el que se encontraba, reflexioné durante días, llegando a la conclusión de que lo mejor sería abandonar el instituto y comenzar a trabajar, con el fin de obtener ganancias e invertirlas en mi abuelo y en mí.
Tras exhaustivas búsquedas para hallar algún oficio al que dedicarme, encontré uno que no era de mi agrado y que tampoco me satisfacía económicamente, pero no podía quejarme, al fin y al cabo, algo era algo. Entonces, empecé a trabajar como agricultor en el campo, única y exclusivamente por la miserable cifra de 200 euros al mes, algo que resultaba más que insuficiente para vivir, no obstante, me las apañé como pude y continué.
Con el paso del tiempo, me revelé y le comenté a mi jefe que me proporcionara una mayor cantidad de hacienda, pues aquello era una explotación, así como que ya estaba cansado de que me encargase todo tipo de trabajos, a cambio de nada. Incluso en algún momento le llegué a gritar, algo bastante inusual en mí, ya que soy bastante pacífico. Parecía como si hubiera entrado en un bucle, en el que mi mayor preocupación era el capital que recibía, y todo giraba en torno a ello. Cada vez que alguien me solicitaba un favor, respondía que estaba encantado de realizarlo, siempre y cuando me ofrecieran a cambio, una compensación económica.
Gradualmente, todo fue a peor, pues mi obsesión cada vez era mayor, hasta que cierto día, presencié la llegada de un nuevo empleado llamado Jake, a los terrenos de cultivo. Al principio, no quise dirigirle la palabra, sin embargo, él se acercó a mí para pedir consejo y yo, como acostumbraba a hacer, volví a colocar el dinero de por medio, pero éste, respondió que era pobre y que no disponía de apenas un céntimo, comentando también que si yo quería, me invitaría a un paseo por el campo, ya que él, poseía grandes conocimientos acerca de este ámbito, lo cual me dejó perplejo, pues pude observar como prefería preocuparse por los demás y disfrutar con ellos, antes que sumergirse en el mundo de la economía.
Fue así como gracias a la ayuda de mi nuevo amigo Jake, me di cuenta de que no todo consiste en gastar y comprar, sino que hay una gran cantidad de actividades que merecen mucho más la pena. De esta manera, me hizo entender que si disfrutaba de los placeres de la vida, en un futuro no muy lejano, sería más feliz y viviría sin preocupaciones.
Le debo mucho a Jake, pues sí, él ha sido el único que me ayudó a saber apreciar todo positivamente, además de hacerme ver que mi fortuna, mi mayor fortuna, no se trata del dinero, sino de las personas que te apoyan diariamente, a pesar de las dificultades que tengas que afrontar.

XXVII Concurso literario Isbilya.
Alumnos de tercer y cuarto curso de ESO.
Mención honorífica: Raquel Angulo Fernández (3º ESO A).

Madrid, 11 de marzo de 2004
Estoy muy asustada, oigo voces por todas partes, hay gritos y llantos a mi alrededor. Noto un gran dolor en la cara, me escuece; no, me arde, no sé exactamente qué está pasando. Sólo sé que tengo miedo.
Marcos está tumbado en el suelo. Tiene un charco de sangre a su alrededor. Noto que alguien me coge, me separa de Marcos y me saca del tren. Por fin hay silencio. Demasiado silencio. Estoy preocupada porque me han separado de mi hermano. No sé si a él también lo han rescatado. Estoy cansada y caigo desmayada en los brazos de ese hombre.
Al despertar esta mañana, sólo pensaba que era mi 25 cumpleaños y que, después de mi clase del Master, me iba a ir de fiesta. Nunca me habría podido imaginar que iba a suceder esta catástrofe.
Madrid, 10 de Marzo de 2018
Está amaneciendo en Vallecas. Carla se levanta y, como cada mañana, ve en el espejo la quemadura de su cara. Se prepara para salir hacia la Facultad de Derecho, donde trabaja desde que terminó la carrera.
Ha quedado con D. Pablo, el catedrático que dirigió su tesis, para mostrarle el programa de su nueva asignatura: Economía Política. Por fin es profesora titular y ha podido elegir esa asignatura que tanto le gusta. La opinión de su mentor siempre fue importante para ella, y no duda en compartir con él sus nuevos proyectos.
Madrid, 11 de marzo de 2018
Hoy es el XIV aniversario de la muerte de Marcos. También es mi cumpleaños, 39 años, pero llevo catorce años sin encontrar motivos para poder celebrarlo.
Además, es un día importante para mí. Hoy comienzo a impartir las clases de Economía Política en la facultad. Estoy muy nerviosa. De pronto siento que toda la asignatura se me agolpa en la cabeza. D. Pablo me abraza al verme tan agobiada. Me da ánimos. En media hora tengo que entrar en el aula.
Llegó el momento. Entro en el aula. Todos me observan. Veo a Pablo en la última banca. Empiezo a desarrollar el programa de mi asignatura:
“La asignatura pretende sensibilizar al estudiante hacia los temas de la realidad económica. Se pretende que desarrolle su capacidad de análisis y síntesis a través de la comprensión y el conocimiento de las instituciones económicas, de los principales problemas económicos, así como de las técnicas elementales que se utilizan en su resolución. También se pretende que sea capaz de entender y explicar datos económicos y el funcionamiento de sus principales componentes. Y todo ello sin perjuicio de contribuir a la formación del estudiante en competencias genéricas del Grado en Derecho, como son la capacidad crítica y para decidir entre diferentes opciones, el uso de las TICS, la iniciativa para participar en foros de discusión y motivar al grupo con propuestas, analizar y sintetizar textos o datos, o trabajar en grupo (….) Para concluir, he de deciros que esta asignatura no se evaluará a través de un examen, sino que deberéis hacer un trabajo final que una los conceptos de derecho y economía, y que se pueda poner en práctica en nuestro mundo actual”
Al levantar la vista, veo una cara conocida. No puedo recordar de quién se trata. Pero me trae recuerdos lejanos y dolorosos. Al terminar la clase se queda rezagada y se acerca.
- ¿Me recuerdas? -me pregunta la joven-. No sé qué responderle. No puedo decirle que me recuerda a Marcos, eso le dolería mucho. Entonces recuerdo quién es: es la hija de los vecinos de mis padres. Se llama Marta González.
- ¡Claro que te recuerdo! Eres la hija de los González, la vecina de enfrente—digo emocionada, exagerándolo un poco para que no se dé cuenta de mi preocupación.
Ella me sonríe, con esa preciosa sonrisa que tiene, me encanta: es única. Cuando saca sus hermosos dientes blancos a la luz, se le forman unos preciosos hoyuelos que le alumbran todos sus rasgos, se le achinan sus ojos de color esmeralda y su pelo rubio oscuro se revuelve.
- Guau, ¡cuánto tiempo!, ¿cómo estás? Veo que muy bien, te has sacado tu carrera…y ahora… ¡Eres profesora! ¡Estás hecha una máquina, Clara! - me dijo Marta.
- Ha costado lo suyo, pero sí: al final lo conseguí. Estoy muy bien, ¿y tú?, ¿cómo estás?, ¿sigues viviendo en casa de tus padres? - dije emocionada.
- Si, seguimos en Carabanchel. Deberías venir ahora, a comer. Te divertirás. Además, ha llegado Gonzalo de Londres. Podríais poneros al día. Os divertiréis - me suplicó Marta.
No sé si debería ir a visitarlos. Hace muchos años que no los veo. Y a Gonzalo, desde de lo que le pasó a Marina. Al verme a lo mejor le traigo recuerdos que ya están olvidados. ¿Y si sale el tema? A Marta el tema de Marcos la derrumba. El 11M hizo mucho daño a nuestra familia; pero a los hermanos González, también.
- De acuerdo, iré a comer con vosotros. Pero deja que avise a mis padres, a ver si nos pueden acompañar. Al fin y al cabo viven en frente - dije muy emocionada
- Por supuesto, llámalos. Yo les diré a los míos que hagan comida para tres personas más—me dijo.
- Vale. Yo ahora voy para allá. Tengo que coger un par de cosas de mi casa – dije. Tenía que llevar algo, no podía presentarme allí después de tantos años sin llevar ningún detalle.
De pronto me llega un WhatsApp de Pablo: “¿Dónde estás? ¿Tu alumna te ha comido?”, sonreí al mensaje. “Ya te contaré, me acaba de invitar a su casa, ya te lo explicaré todo”. Le doy a enviar y me responde: “okey, mañana nos vemos”.
Voy hacia mi casa, y meto en la bolsa una botella de buen vino y unos aperitivos ricos que tenía en mi despensa y me voy hacia Carabanchel.
Cuando llego, subo al piso de mis padres y les explico todo ocurrido. Se alegran mucho, supongo, ya que sólo me sonríen y me animan a entrar en casa de los González.
Pensaba en lo duro que sería volver a ver a Gonzalo. Él lo pasó muy mal. Intenté ayudarlo, animarlo cada mañana. De camino a la facultad, le decía que los dos íbamos a tener una nueva vida, pero él se negaba a escucharme. Él sólo quería estar con Marina, y no conmigo dándole una charla cada mañana de lo que iba a ser de nuestras vidas. Él necesitaba desahogarse con algo o alguien. Necesitaba a Marina, a su Marina, pero yo también la necesitaba. Había sido mi mejor amiga desde los 3 años. Fuimos el trío calavera durante toda nuestra infancia y adolescencia. La muerte de Marina nos afectó a todos. Y encima, yo también perdí a Marcos: al pequeño y dulce Marcos.
Echo de menos verlo cada tarde jugando con su pelota de baloncesto en el patio, echo de menos ver a mis padres felices. Mi familia lleva destrozada 14 años y yo no puedo hacer nada. Marcos no puede volver, ni Marina, ni los otros 191 fallecidos por el yihadismo islámico.
Entonces veo que Gonzalo abre la puerta y me mira. Sus ojos esmeralda, iguales a los de su hermana me observan detenidamente. Me está analizando, como hacía antes. De pronto se me saltan las lágrimas, me mira con nostalgia y me pregunta:
- ¿Por qué lloras bomboncito? Así era como solía llamarme cada día, porque sabía que me molestaba. Y sonreí. Entonces le abracé más fuerte, lo echaba demasiado de menos. Su olor a sandía era inolvidable y su pelo olía a rosas. Definitivamente lo echaba muchísimo de menos.
Entramos a la casa y saludé a Paula y Fernando, que eran los padres de Gonzalo y Marta. Me preguntaron cómo estaba, y les conté mi recorrido por la universidad. Que el pasado Junio me había sacado la plaza de profesora titular. Se alegraron mucho por mí.
Cuando empezó la cena, hubo un momento en el que se notaba el aire muy tenso. Estoy pensando si podría pedirles opinión sobre mi proyecto. Se lo he pedido a mis alumnos, pero cuanta más gente se implique, mejor.
- Escuchadme un momento- les dije. Todos me miraban atentos. -Necesito, que me ayudéis. Estoy trabajando en un proyecto que consiste en inventar una forma de llegar al fondo de la cuestión del yihadismo. Creo que al final, todo es cuestión de dinero, de desigualdades y las desigualdades llevan al odio. Después de tantos años, el odio cada vez es mayor y las desigualdades también. Nosotros somos las primeras víctimas, pero hay tantas… Creo que los jóvenes tienen una gran capacidad de amar, de llegar a todos, de romper barreras culturales, sociales y también económicas. Creo que desde la universidad podemos hacer grandes cosas por cambiar este mundo que nos rodea, pero necesito las ideas de los jóvenes. Ellos son el futuro. - ¿Qué pensáis? - por fin había soltado lo que pensaba. Me sentía liberada entre aquellas personas tan iguales a mí y tan diferentes al mismo tiempo.
Gonzalo se me quedó observando, analizándome, como siempre, de pronto creo que se le ocurre algo, porque empieza a hablar muy emocionado.
¿Por qué no hacemos algo parecido a una cadena de favores?, por ejemplo, ves a tres personas en la calle, les das 10 euros a cada uno, y le explicas que yo te ayudo económicamente, pero esa tu tienes que darle otros 10 euros a otra persona y esa persona lo mismo, así estás formando una cadena económica, así puedes llegar a mucha gente, los ayudarás aunque no puedas verlos, ni aunque los conozcas, los ayudarás.
Muchas gracias, Gonzalo, eres el mejor—Fui corriendo hacia él y le di un beso en la mejilla.
Madrid, 12 de Marzo 2018
He estado toda la noche, pensando en la cadena económica que me propuso Gonzalo, es una idea muy buena. Cojo el teléfono y le mando un mensaje a Gonzalo, necesito hablar con él, le invitaré hoy a cenar.
Tres horas más tarde…
Acaban, de llamar al timbre, supongo que será Gonzalo. Estoy terminando de poner la mesa y entra.
Me saludó con su sonrisa perfecta y nos sentamos a hablar. Empezamos por su estancia en Londres, que supuestamente estuvo allí sólo para olvidar el mundo de aquí, dice que todo le recuerda a Marina, absolutamente todo, lo que más me duele es que diga que yo también le recordaba a él. No me puedo enfadar con él porque es demasiado bueno.
Acaba de salir el tema de mi proyecto y me explica que Marta le propuso subirlo a Twitter, a Instagram y ya tiene más de diez mil retweets y que se está haciendo muy popular y viral. El Tweet consiste en que si lo retweteas donas 10€ a un perfil creado y se lleva a Siria y a los países más desfavorecidos y pobres por causa del yihadismo.
Le sonreí y le di un abrazo gigante, le di un beso.
Madrid, 17 de Marzo 2018
Han pasado cinco días desde la idea de Gonzalo y Marta, hay ahorrados más de un millón de euros. He dado un discurso en la facultad, hablando sobre el yihadismo, el dinero y la muerte. A partir de ese día, las donaciones suben más y más. Y mis colegas de otros países cada vez están más interesados en conocer el proyecto.
Creo que Marta va a sacar una gran nota en mi asignatura.

BACHILLERATO Y CICLOS F.P:
Primer premio: Germán Josten Muñoz (1º A de Bach), por “Percepciones”.
Segundo premio: Isabel Gallo García (2º A de Bach.)

XXVII Concurso literario Isbilya.
Alumnos de primero y segundo de Bachillerato.
Primer premio de microrrelatos: Germán Josten Muñoz (1º A de Bachillerato).
Por “Percepciones”.

En un lugar de la mancha, me sorprendí ¡Cuán familiar me era aquel rostro! No podría afirmar con certeza de quien se trataba, sin embargo, era completamente consciente de haberlo visto antes.
Era elegante y galante, de mirada inteligente, atractiva, aduladora ¡Qué caminar y qué señorío derrochaba!
Estaba a un paso de distancia cuando me percaté de que no se dirigiría a mí para saludarme, pues se mantuvo dubitativo, al igual que yo.
Pronto noté el impacto y los cristales precipitándose. Aquel espejo se partió por la mitad y cortó mi piel. No me había reconocido.
        
XXVII Concurso literario Isbilya.
Alumnos de primero y segundo de Bachillerato.
Segundo premio de microrrelatos: Isabel Gallo García (2º A de Bachillerato).

       En un lugar de la Mancha, cuando la noche residía y la Luna dormía entre el cielo y la Tierra, los ladrones decidieron idear un plan: dejarlo todo, e ir en busca de la perla más grande y blanca que jamás hubiera existido. Y así, comenzaron su marcha hacia el horizonte. Anduvieron durante la larga noche hasta que los primeros rayos de sol empezaron a cegarlos. Y entonces, se disipó la luz infernal y dejaron de verla. ¿Luna dónde has ido? No tuvieron respuesta. Y tampoco volverían a ver a aquella perla tan imponente hasta pasados 28 días.